En la vida, es posible pasar por alto e incluso perdonar una mentira piadosa, la cual retuerza nuestra boca, nos grite, nos haga sentir menospreciados, despreciados, no escuchados o nos considere locos. Sin embargo, la deslealtad es algo que jamás podremos perdonar, y esto aplica en todas las esferas de nuestra vida, incluyendo la política.

Claro está que me refiero a aquellos individuos que crecieron, se desarrollaron y tuvieron sus orígenes en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero que hoy en día, sin el menor atisbo de remordimiento, lo critican únicamente por un beneficio personal, por un interés económico, dejando de lado todo aquello que alguna vez proclamaban y defendían. En resumidas cuentas, la lealtad puesta en entredicho, o como se dice coloquialmente, la lealtad en el lomo de una liebre.

Cuando se supo que Quirino estaba tramando traicionar al PRI, el mismo partido que le brindó la oportunidad de resurgir después de que sus hoteles se encontraran en ruinas, rápidamente nos vinieron a la mente sus seguidores. Muchos pensamos: “Ellos no lo abandonarán”, ya que sienten un vínculo de lealtad hacia aquel que les dio sustento y los ayudó a alcanzar la posición que ocupan en la actualidad. Esto no implica que sean individuos de mala índole, ni mucho menos que tengan intenciones de perjudicar a otros, simplemente las circunstancias los han llevado por ese camino, aunque con ello también hayan dejado a un lado su dignidad y lealtad.

Cinthia Valenzuela, quien fue dirigente del PRI, ha estado ligada al partido desde su infancia. Se erigía como una voz que exponía los problemas del país como nadie más, defendía a su partido de los embates de los líderes de Morena con fervor. Sin embargo, en la actualidad se postula como candidata a regidora por ese mismo partido (Morena). Así es, la lealtad puesta en duda, o como se dice coloquialmente, la lealtad en el lomo de una liebre.

Ricardo Madrid, de igual forma, ejerció el poder desde el gobierno hasta llegar a la diputación, pero traicionó sus principios al optar por una posición en el Partido Verde Ecologista. La lealtad en tela de juicio, o como se dice coloquialmente,y si señores  la lealtad en el lomo de una liebre.

Julio Osuna, exdirigente del PRI en Culiacán. Quizás sea el que menos ha recibido, podremos decir que fue desleal al PRI pero no a su amigo y líder Jesús Valdés, pues a pesar de todo será el candidato a la alcaldía de Culiacán. La pregunta es si amor con amor se paga y lo mandan en la primera pluri de los regidores Elda Amor, regidora del PRI, pero entregada a Morena. Y a su jefe su amigo y faro de luz Chuy Valdés, pues sabemos que ella viene con él desde hace mucho, funcionaria municipal y estatal regidora, pero aquí el asunto es a quién le fue más desleal, ¿al partido o a su dignidad? Pues lo que le llegó fue gracias a eso que mostraba, pero su santo siempre fue Jesús Valdés. Y si Chuy es un caso especial, ya que sus ideales no parecen ser propios, sino más bien heredados de su familia  que  se supone daban todo por su partido y su sector, la CNC, Si alguien se benefició de su esfuerzo, fue él mismo. Chuy ocupó cargos como funcionario municipal, diputado local y federal, alcalde de la capital, entre otros. Así es, la lealtad en tela de juicio, o como se dice la lealtad en el lomo de una liebre.

Y podríamos seguir mencionando más nombres, pero estos son los que verdaderamente se subieron a la liebre, o como se suele decir, la lealtad en el lomo de una liebre.