En un giro significativo en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha anunciado que su país combatirá los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump al acero, aluminio y el sector automotriz. Aunque México y Canadá han evitado una nueva ola de aranceles, los gravámenes del 25% que Trump impuso anteriormente aún persisten, generando preocupación en la economía canadiense.
Carney subrayó que, a pesar de que las medidas recientemente anunciadas por Trump preservan “elementos importantes” de la relación bilateral, es imperativo que Canadá actúe en defensa de sus intereses. “A partir de esta noche, los aranceles al sector del automóvil entrarán en vigor y Estados Unidos ha señalado que habrá gravámenes adicionales en sectores estratégicos”, advirtió, enfatizando que estos cambios impactarán “directamente a millones de canadienses”.
El primer ministro se dirigió a su gabinete para discutir las implicaciones de estos aranceles y reafirmó su compromiso de proteger a los trabajadores canadienses: “Vamos a luchar estos aranceles con contramedidas. Vamos a proteger a nuestros trabajadores y a construir la economía más fuerte del G7”.
Trump, por su parte, ha justificado los aranceles globales, que incluyen un 10% para la mayoría de los países, con la excusa del flujo de migrantes y el fentanilo procedente de Canadá, a pesar de que las cantidades en ambos casos son prácticamente insignificantes. La UE enfrentará un 20% y China un 34%, lo que resalta la agresividad de la política comercial estadounidense.
Carney también advirtió que estas medidas son “una serie de acciones que cambiarán fundamentalmente el sistema de comercio internacional”. La insistencia en mantener aranceles sobre Canadá y México podría tener consecuencias adversas, no solo para estas naciones, sino también para la economía estadounidense, afectando la interconexión que existe entre las tres economías bajo el tratado de libre comercio T-MEC.
Con un panorama incierto y la amenaza de una guerra comercial latente, la respuesta de Canadá se presenta como un intento de salvaguardar su mercado y sus trabajadores ante un entorno comercial hostil. La próxima etapa de esta disputa comercial promete ser tensa, y las repercusiones se sentirán en ambos lados de la frontera.
Con información de EFE.